AIRE VERDADERO, DE ARMANDO SILLES
Presentación en Tres Cantos, Centro Cultural Adolfo Suárez 6 de junio de 2019
Armando y María Ángeles
María Ángeles, Armando, Germán, Andrés y XL Ferreiro, del Grupo Lierario Encuentros.
Armando Silles Mclaney nació en mayo de 1968, en Madrid, se autodefine como persona y profesor de literatura, calificativos no vanos al tratarse de un profesor de Literatura de Instituto, en concreto del instituto de Algete, puesto que nadie puede enseñar lo que ni es ni sabe, y el mayor logro de un profesor es el de enseñar a ser persona.
Melany, ex alumna de Armando
Armando, además de dedicarse desde hace muchos años, a participar en recitales, programas de radio y publicaciones en revistas, se ha dedicado a ser poeta en su propia intimidad, estando, hasta este libro Aire verdadero, su obra, en su mayor parte inédita. Formó parte en alguna antología de poesía actual, como en la IV edición de “Aldea poética”, en la V edición de Poesía Infantil y Dadaísta, en la VI antología “Hortera”, o en la antología colectiva “Haikurelatos”.
Tambíén tiene una faceta de agitador cultural, organizador de conciertos, recitales de poesía, emisione radiofónicas, lecturas...
De hecho este grupo Encuentros participó en la lectura de la obra Memoria contra la impunidad, escrita por mí y en la que participaron varios miembros de este Grupo Encuentros, como poetas y lectores, en RADIO UTOPIA, dentro del programa que Armando dirige, “Olvida tu equipaje”
Marcial, exalumno de Armando
En mi opinión, la poesía es un viento desarmado de artificio. Incluso la poesía más sustentadora de la forma, deja de ser poesía cuando se reviste de lo supérfluo de lo insustancial, pasando a formar parte del catálogo donde se incluye lo cursi, lo ridículo, lo propagandístico o comercial, o incluso lo grotesco o lo cómico. Asimismo este Grupo Literario Encuentros ha sido invitado en varios ocasiones a este programa de Radio Utopía, una de las ocasiones como grupo para darse a conocer, como entidad y como labor cultural a través de sus socios, la otra, en el homenaje a José Agustín Goytisolo, no por casualidad, ni el homenaje ni la invitación. Armando rinde tributo, a uno de los poetas que más le ha influido en su poesía. Y en este sentido, voy a leer un poema de José Agustín Goytisolo “Los Celestiales”
No todo el que dice: Señor, Señor,
entrará en el reino…
(Mat.,7,21)
Después y por encima de la pared caída
de los vidrios caídos de la puerta arrasada
cuando se alejó el eco de las detonaciones
y el humo y sus olores abandonaron la ciudad
después cuando el orgullo se refugió en las cuevas
mordiéndose los puños para no decir nada
arriba en las paseos en las calles con ruina
que el sol acariciaba con sus manos de amigo
asomaron los poetas gente de orden por supuesto.
Es la hora dijeron de cantar los asuntos
maravillosamente insustanciales es decir
el momento de olvidarnos de todo lo ocurrido
y componer hermosos versos vacíos sí pero sonoros
melodiosos como el laúd
que adormezcan que transfiguren
que apacigüen los ánimos ¡qué barbaridad¡
Ante tan sabia solución
se reunieron los poetas y en la asamblea
de un café a votación sin más preámbulo
fue Garcilaso desenterrado llevado en andas paseado
como reliquia por las aldeas y revistas
y entronizado en la capital. El verso melodioso
la palabra feliz todos los restos
fueron comida suculenta festín de la comunidad.
Y el viento fue condecorado y se habló
de marineros de lluvia de azahares
y una vez más la soledad y el campo como antaño
y el cauce tembloroso de los ríos
y todas las grandes maravillas
fueron en suma convocadas.
Esto duró algún tiempo hasta que poco
a poco las reservas se fueron agotando.
Los poetas rendidos de cansancio se dedicaron
a lanzarse sonetos mutuamente
de mesa a mesa en el café. Y un día
entre el fragor de los poemas alguien dijo: Escuchad
fuera las cosas no han cambiado nosotros
hemos hecho una meritoria labor pero no basta.
Los trinos y el aroma de nuestras elegías
no han calmado las iras el azote de Dios.
De las mesas creció un murmullo
rumoroso como el océano y los poetas exclamaron:
Es cierto es cierto olvidamos a Dios somos
ciegos mortales perros heridos por su fuerza
por su justicia cantémosle ya.
Y así el buen Dios sustituyó
al viejo padre Garcilaso y fue llamado
dulce tirano amigo mesías
lejanísimo sátrapa fiel amante guerrillero
gran parido asidero de mi sangre y los Oh Tú
y los Señor Señor se elevaron altísimos empujados
por los golpes de pecho en el papel
por el dolor de tantos corazones valientes.
Y así perduran en la actualidad.
Ésta es la historia caballeros
de los poetas celestiales historia clara
y verdadera y cuyo ejemplo no han seguido
los poetas locos que perdidos
en el tumulto callejero cantan al hombre
satirizan o aman el reino de los hombres
tan pasajero tan falaz y en su locura
lanzan gritos pidiendo paz pidiendo patria
pidiendo aire verdadero.
De Salmos al viento, 1956, José Agustín Goytisolo “Los Celestiales”
Aire verdadero, es el título del libro de poesía que hoy se presenta.
La poesía, en mi opinión es una cosa seria, que se viste de forma, pero su forma es la autenticidad.
En este sentido, el libro Aire Verdadero de Armando Silles, es un libro de poesía y de compromiso. (no político, sino humano), donde los poemas van desde la búsqueda en el propio interior, al amor de pareja, de padre, de hijo, al amor y la consideración a todos.
De hecho, el libro consta de V partes.
I Ebriedad del pronombre
Yo
Tú
Ellos
Ellas
II Pensamientos del Camino
Pensamientos
Camino
III La Alegre rebeldía
Los asuntos malolientes
Todo está bajo control
IV Los locos poetas
V Epílogo
Dentro de Pensamientos del Camino, se puede leer este poema:
LOS SANTOS
Santo es el Santo Suelo,
el barro y las manos que moldean,
Santo el amor humano, el fraterno y los otros,
los pocos magnánimos,
los bienintencionados,
las piedras,
las playas amanecientes, el árbol.
Santa la víctima del fascismo.
Santos los niños y no todos.
La Santidad ha cambiado de bando.
Juan Vega, nonagenario, socio número 2 del Grupo Literario Encuentros, el decano del Grupo, leyendo un poema de
Aire Verdadero
Y en la parte LOS POETA LOCOS, destaco este poema:
“LA DUDA DEL POETA”
Si la poesía arreglara algo,
si fuera solución a los asuntos,
si nos rescatara de la muerte
yo escribiría.
Pequeñas palabras,
sílabas tontas, inútiles poetas,
sabed que torpe el intento,
cuan vacua la propuesta,
que nadie escucha,
y que no enmienda
el destino implacable,
el rigor de la vida”
Me recuerda el nombre de su programa de radio, “Olvida tu equipaje” y este último poema, y en general el libro al completo, toda esa filosofía oriental de origen budista, en cualquiera de sus ramas, donde olvidarse del equipaje de la vida, es esencial para poder crecer espiritualmente, para poder ser, para poder dar lo que se es, no lo que se tiene.
Y me recuerda, la poesía de Armando y lo que trata de transmitir un poema mío que voy a dedicarle a él y a su libro, el cual escribí muchos años antes de conocer a Armando, cuanto tuve una profesora de literatura en el instituto que apostaba por la forma en la poesía, sin que a mi me acabara de convencer. Entonces, a principios de los ochenta, me hubiera gustado tener a Armando de profesor de literatura, puedo sin embargo, tenerlo ahora de poeta amigo, y eso es una gran suerte.
Poema inédito dedicado a Armando Silles:
POESIA Y REALIDAD
Yo estaba escribiendo
una serie de cosas,
que no son cosas sino garabatos,
que hace tiempo ya,
me enseñaron a fruncir.
Yo estaba escribiendo
con mi voluntad un poema,
pero mi soledad no me dejó,
pues no tenía a quien escribir.
Tan solo pude, un poco
manchar un papel blanco
con un poco de tierra,
y me escribí a mí misma
el más bello poema
que nunca imaginé.
Él fue mi gran secreto,
y la única verdad
que yo creé.
Pero vino el otoño,
pues él estaba envuelto
en una realidad que gira en ciclos,
moviéndose en un círculo,
y se mojó de lluvia y de cieno.
Y luego, en el invierno,
se acristaló de escarcha,
y nada fue lo mismo,
pues él ya no era él,
ni yo podría ser poeta
para algo más de un ciclo,
de un instante entredicho
en la milésima de una palabra.
Mi poema quedó
como recuerdo de mi único poema.
Con él aprendí
lo que era ser poeta,
alguien que hacía secretos
que los otros creían conocer,
en un instante mínimo
donde se podía todo,
y luego se perdía, para nunca.
Escribí más garabatos
cuando supe a quien escribir,
pero nunca perdí tanto,
nunca morí más,
que con ese, mi poema,
de color tierra.
©María Ángeles Fernández Jordán, Agosto de 1985
Autora del poema, "Poesía y realidad" y texto para la presentación del 6 de junio de 2019
Eloy Boan, que leyó poemas del libro y cantó el siguiente tema de Antonio Vega "ATRÁS", entre otros:
https://www.youtube.com/watch?v=BlxbqIymJDg